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En la cama con Holacracy

Publicat per Andreu Carreras el 11-10-2019

Contexto

El autor ha tratado de analizar este sistema organizativo a través de su densa bibliografía con escaso éxito. De repente, le surge la posibilidad de acudir al Holacracy Taster Workshop impartido por Mónica Expositor y hosteado por María Arranz.  Mónica forma parte de dwarfs and Giants, laboratorio-consultoría de innovación organizacional que se dedica al diseño, co-creación y exploración de estrategias organizativas basadas en principios como la autoorganización y orientación al propósito (ver su Manifiesto) para fomentar culturas de la innovación continua con las personas en el centro.

Con la inestimable compañía de Pere Garriga, el autor participa de este taster de 8 horas. Donde se repasan los conceptos básicos de Holacracy y se incluyen un par de prácticas “reales” de las reuniones que se llevan a cabo bajo este paradigma. Para acudir a este taller, el autor visualiza un webinar introductorio de la propia Mónica.

El taster se realizó en el Nest City Lab, un ejemplo espectacular de colonia lunar humana, que probablemente ha afectado a la capacidad de raciocinio del autor. 

Este artículo es por tanto un osado análisis de una persona con poco bagaje en la materia, pero con una amplia experiencia en el modelo basado en el Teal de Basetis.

 

En la cama de Brian

Hoy me he despertado en casa de Brian Robertson, creador de Holacracy. Al abrir los ojos, descubro una pared forrada de certificaciones de Scrum. No puedo evitar pensar que el pobre Brian estaría muerto si le hubiera tocado trabajar en una consultora de IT de esta península (pido perdón a los portugueses que lean este artículo). 

Brian, entra en la habitación con una bandeja de desayuno, se sienta a mi lado y nos ponemos a charlar un rato. Los dos venimos del mundo del desarrollo, pero en seguida nos enfrascamos en conversaciones sobre la organización de los grupos de seres humanos. Me alegra ver que cojeamos del mismo lado y empiezo a olvidarme de que estoy desnudo en la cama de un extraño.

La habitación es enorme y está todo perfectamente organizado, cada cajón tiene una etiqueta que te permite saber lo que contiene. No puedo evitar pensar en mi piso, en el caos que yo he creado allí y en el trabajo que me llevaría mudarme si me suben el alquiler el próximo febrero.

Si fichamos a Brian, me ganaré otro bono de referencia (300 euracos al año de forma vitalicia o hasta que Basetis se deshaga de mí). Al tío le gusta la transparencia, la documenta (sí, es muy fuerte...) y cree en las personas (no en todas, todas, pero sí en las profesionales que le rodean). De alguna manera le tendré que decir que es un poco cabeza cuadrada para trabajar en Basetis, pero sé que no se lo tomara mal porque forma parte de mis responsabilidades y eso parece respetarlo profundamente. Vuelvo a dar un repaso visual al espacio y me doy cuenta de que debe ganar una pasta y que no seré capaz de hacerle una oferta económica que le convenza.

 

La quinta enmienda

Brian me habla de su sistema, dice que es altamente maleable, que lo es tanto que a la gente le da vértigo y que por ello ha creado una "sagrada constitución" que es la última autoridad de todo, la "biblia" por si te pierdes. Como buen catalán ateo, me viene un reflujo amargo. Brian se da cuenta y muy hábilmente me explica que es más una constitución como la americana, que contiene únicamente lo más esencial. 

Se ha crecido un poco. Por lo que recuerdo, en polaco es un tocho de 44 páginas y cuando la ojeé me dio la sensación de que eran más las instrucciones de un juego de mesa, que un compendio de valores básicos. Creo que Brian se ha centrado más en las definiciones y procesos que es donde está su zona de confort y ha dejado las cuestiones éticas y morales para los que adopten su método. Pero como tampoco sé polaco no me hagáis demasiado caso.

 

Strike 3

Una ventaja de estar en pelotas en una cama que no conoces, es que cuando la conversación te lleva a algún sitio en el que no estás del todo cómodo, no te apetece escapar corriendo. Quizás podríamos hacer las revisiones profesionales en este formato...

Brian, está intentando explicarme los conceptos básicos con la organización de un equipo de béisbol. Me lleva un buen rato hacerle ver que ese “deporte” no existe en la mayor parte del mundo, que es casi como si me hablara de cricket y que a mí solo oír el nombre me provoca somnolencia. Afortunadamente en Texas también tienen franquicias de baloncesto.

Brian divide las organizaciones en roles y círculos, que esencialmente son lo mismo, pero los círculos pueden contener roles y/u otros círculos y los roles en cambio están más solos que la una. El círculo “equipo”, podría contener el rol “entrenador” y al mismo tiempo el círculo “jugadores”. A su vez, el círculo jugadores podría contener el rol “capitán” y el círculo “pívots malotes”, etc.

Un rol (o un círculo, que ya os he dicho que es lo mismo) se define por al menos una de las siguientes dos cosas: un propósito y/o sus tareas recurrentes

En un club de baloncesto, el rol del equipo podría definirse por su propósito (por ejemplo, ganar el máximo de partidos en la pista) y también por lo que se espera de él (por ejemplo, que entrene periódicamente, que viaje a los pabellones donde tiene que jugar, que juegue los partidos, etc)

Existe un tercer concepto asignable a un rol (o a un círculo) que es su dominio. El dominio es algo que nadie puede tocar sin permiso del rol (o círculo) por lo que pocas veces se define y así no ejerce de freno a otros roles (o círculos). En el ejemplo del baloncesto, el círculo “staff médico” podría tener el dominio de los anabolizantes, ya que nadie debería hacer nada con ellos sin su autorización previa.

Cómo os he dicho, a Brian le mola documentar, por lo que todos los roles y círculos deben estar definidos y a la vista de cualquier persona que sepa leer.

 

Tortitas y hamburguesas

Al fin he podido acabar con las tortitas, que tienen un nombre absolutamente ridículo para algo que es capaz de invadir toda la longitud de tu sistema gástrico.

Brian me explica que hay que dejar cancha a la gente que sabe, que esta gente necesita un control mínimo y que ese es el punto fuerte de su filosofía. En realidad, ya están controlados porque has definido previamente quiénes son y qué se espera de ellos, pero en ese carril que hagan lo que les dé la real gana.

En esta ocasión, y viendo mi pinta de hispano, Brian se decanta por la metáfora del Burger King. Oirle hablar de pepinillos es un golpe duro para mi válvula de hiato. Brian me dice que si soy el que fríe hamburguesas (él se ha quedado con el puesto de cajero), que más le da a él como me las apañe para que el trozo de “carne” esté hecho cuando sea necesario y que me importa a mí cómo toma él los pedidos. 

Para asegurar que yo no me meto en su caja y que él no me toca la espátula, define con precisión cirujana dos de las reuniones más básicas de su método: la reunión táctica y la de gobernanza.

La reunión táctica, es simplemente un seguimiento rapidísimo de lo que están haciendo los roles de un círculo, con una ronda orientada exclusivamente al desbloqueo individual. Un poco como las revisiones médicas en la escuela, donde se va a por faena y acabas dudando de si eres realmente de la especie humana o si estás en una granja de pollos. Para minimizar ese efecto, hay una fase inicial y otra final, en la que en pocos segundos los participantes pueden expresar su humanidad. Estas reuniones se producen con una alta periodicidad (diarias o semanales) y son de asistencia voluntaria.

La reunión de gobernanza de un círculo, se produce mensualmente. En este caso, lo que se busca es asegurar que los cambios gordos que quiere a llevar a cabo un asistente, no pueden producir la muerte de otro. Es decir, que no puedo decidir freír las cangreburgers en la caja de Brian, porque eso le impediría cobrar. Un punto interesante, es que la que fríe las patatas se tiene que callar, por mucho que ella ya vea que lo que he propuesto no tiene ningún puto sentido, ya que a ella no le afecta. 

Hay una tercera reunión, que es la reunión estratégica, que debería ocurrir cada 6 meses. Pero a Brian esa le ha quedado grande y ha pasado de definirla. Tampoco me explica cómo se decide qué es más prioritario. Es decir, si hay varias iniciativas “no vetadas” en una reunión de gobernanza y no hay pasta para todas, ¿quién decide qué se hace y qué no? Me parece que Brian detecta muy bien los berenjenales y los evita, consiguiendo al mismo tiempo que su metodología se adapte a mentalidades muy distintas.

 

Los cuatro fantásticos

Afortunadamente parece que dejamos atrás los fastfoods, supongo que Brian se ha dado cuenta de que el tema está poniendo en serio peligro la pulcritud de sus sábanas, al mismo tiempo que yo me percato que también tienen una etiqueta bordada en la que se lee Bed sheet.

Brian se pone en pie, y gesticula para explicarme los cuatro roles más básicos de su esquema organizativo. Con ellos, pretende dos objetivos: asegurar que las reuniones se hacen según los procesos que él se ha matado en definir, y al mismo tiempo, repartir el poder en varias figuras.

Estos son los cuatro roles:

El lead link, es decir la persona que el círculo superior envía. Además (cágate lorito) es quien ha definido las personas asignadas a los roles de ese círculo. Este es sin duda el punto que puede convencer a muchos empresarios tradicionales a adoptar su esquema, ya que al final podría reproducir la estructura piramidal que ya tienen.

El rep link, es el representante de un círculo en su círculo superior (el círculo que lo contiene, el círculo “club” sería el círculo superior del círculo “equipo”). Es una persona escogida democráticamente en una reunión de gobernanza. 

El secretari@, que se asegura de documentar todas las reuniones (Brian y la documentación) y que en caso de duda es quién debe interpretar la constitución.

El facilitador@, que es quien se asegura de que las dinámicas de las reuniones sigan a pies juntillas lo que Brian ha dictado. Debería ser alguien dulce como la miel (se me escapa una flatulencia al pensar en ello). Pero al mismo tiempo necesita formación de los marines para evitar que los participantes salgan de los exigentes límites establecidos. 

 

Holacracy vs Basetis

Brian es un buen tío, pero cuando empieza a hablar de su definición de políticas ya se me hace muy pesado. Así que aprovecho el momento en que va a lavar los platos del desayuno para vestirme con su ropa, cogerle prestados varios de los grandes y salir pitando hacia el aeropuerto. Su sistema de etiquetas me ha permitido hacer todo esto en escasos minutos. 

Ya en el avión reflexiono sobre su framework en relación con lo que tenemos en Basetis. Estas son mis conclusiones:

Holacracy es puro consentimiento, puedes hacer cualquier locura que se te ocurra mientras no ataque a la organización. Nosotros somos mucho más de consejo, e incluso a veces de consenso y eso nos hace más lentos, aunque probablemente nos ganemos menos enemigos.

En Holacracy está todo muy clarito, todo está escrito y es consultable. Pero eso es un esfuerzo titánico. Aunque es cierto que ellos mismos te lo facilitan, con…. ¡tachan! un software que han creado para la ocasión. El software es de licencia gratuita, pero te tienes que rascar fuerte el bolsillo con trainings y certificaciones que son obligatorios. En cualquier caso, tengo la sensación que hay que aprender de ello. Nosotros somos como una selva donde necesitas años y un buen machete para saber cómo funcionan las cosas y algunas de ellas nadie pretende ya ni entenderlas... 

En Holacracy dependes de un “ser superior” (el lead link) para formar parte de un círculo. Nosotros somos mucho más abiertos en ese sentido, aunque seguramente hay poderes no identificados que influyen en la participación real de las personas.

Holacracy centra su atención en el cómo, para potenciar unos determinados valores que son el porqué. Nosotros tratamos de dar más relevancia al porqué qué al cómo, aunque a veces esa forma de actuar genera desconcierto, algo que con las reglas de Brian no pasa.  

Las reuniones de Holacracy deberían ser super eficientes (del dicho al hecho hay un trecho), las nuestras… Bueno de las nuestras hoy no toca hablar que ya estoy cansado... Ha sido una mañana interesante, me ha gustado conocer a Brian y hay que decir que el algodón de sus sábanas me ha enamorado, tengo que buscar en su aplicación dónde las compra.
 

 

Foto portada: Foto de 영훈 박 per Pixabay

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